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| Polonia |
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| Castillo de Malbork |
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POLONIA  
En el centro de Europa, se sitúa el país de Polonia, actualmente un estado democrático que conforma la Unión Europea. Habitado por gente hospitalaria construye una nueva economía y cuida de su rico acervo.
Anualmente es visitada por numerosos turistas, quienes regresan a menudo a un país que tiene muchas atracciones para ofrecer y adaptable a todos los gustos.
Polonia tiene un clima ideal para encontrar diversión y descansar a lo largo de todo el año. La Costa del Ambar del mar Báltico y Masuria (el País de Mil Lagos) ofrece antiguos bosques, ríos y mesetas, entre ellos, rutas turísticas para ciclistas, jinetes y amantes del senderismo y de los deportes acuáticos.
A los polacos les agradan los visitantes y con frecuencia les invitan a sus casas. Esas visitas y charlas quedan grabadas en la memoria.
La moderna infraestructura turística posibilita un descanso al más alto nivel. Los museos, galerías de arte contemporáneo, salas de conciertos, así como piscinas, clubes hípicos, discotecas y clubes nocturnos satisfarán a los visitantes más exigentes.
Desde hace mil años se unen las culturas del Este y Oeste de Europa. Los polacos tuvieron que defender a menudo su soberanía y dialogar con numerosas naciones. Así se creó el carácter de un pueblo decidido en defensa de la libertad y tolerante con otros.
En Polonia no tuvieron lugar guerras de religión. Los polacos son en su gran mayoría católicos y viven en armonía con los fieles de otras religiones.
Los protestantes viven aquí desde hace siglos y crean en común la cultura polaca. Los judíos han vivido en Polonia desde el siglo XIII y hasta la II Guerra Mundial formaban la mayor concentración de éstos en Europa.
Los creyentes ortodoxos ocupan desde hace siglos la parte este de Polonia y constituyen hoy día uno de los mayores grupos de fieles en este país.
Desde hace 600 años viven en Polonia tártaros que, manteniendo una autonomía cultural y su religión musulmana, son ciudadanos de pleno derecho de la República de Polonia.
Según una antigua costumbre polaca, a los visitantes se les recibe con pan y sal. El pan significa confianza y la sal duración.
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